lunes, 27 de octubre de 2014

importante investigación en Colombia

PAUSAS ACTIVAS EN COLOMBIA




Una investigación del Instituto de Educación Física y Deportes de la Universidad de Antioquia, ganadora del Premio Esmeralda de la ARP Positiva y financiado por el ente de educación superior, comprobó la efectividad de las pausas activas en la disminución de dolores de espalda, cuello y muñeca.

El estudio siguió por varios meses la evolución de 343 trabajadores de la U. de A. puestos bajo un programa de pausas y monitoreados con frecuencia.

La conclusión general del estudio señala que estas "son una herramienta útil en la salud ocupacional, que permite disminuir los desórdenes músculo-esqueléticos aportando a la salud de los trabajadores".

Conocidas también con el nombre de gimnasia laboral, buscan un "cambio de actividad, utilización correcta del tiempo de descanso, realización de ejercicios de estiramiento y relajación" durante los horarios de trabajo.

El estudio describe la alta prevalencia de los dolores musculares en funcionarios de oficina que trabajan numerosas horas frente al computador.

De la muestra total, se encontró que solo un 6,4 por ciento no presentó molestias musculares durante un año, mientras que "un 19,8 por ciento presenta problemas en tres segmentos corporales, seguido de los que presentan problemas en cuatro segmentos con 17,5 por ciento.

Un 16,6 por ciento manifestó tener problemas en un solo segmento corporal".

Un rápido beneficioOtro de los hallazgos del estudio apunta a que los beneficios de las pausas activas no solo son verificables a largo plazo.

Usualmente la gimnasia laboral ha sido etiquetada como una forma de prevenir las tendinitis, tenosinovitis, mialgias, cervicalgias, lumbalgias y el síndrome del túnel carpiano.

Sin embargo, "el programa de pausas activas no solo sirvió a largo plazo sino a corto, también, pues aportó a disminuir los desórdenes músculo esquelético en relación con los problemas en siete días", concluyó la investigación.

Para el ortopedista Jaime Velásquez, estos ejercicios y estiramientos que cada vez más son impulsados por las oficinas de salud ocupacional de las empresas, deben ser realizadas siguiendo un orden, desde las partes superiores del cuerpo hasta las extremidades inferiores, y con un tiempo establecido.

"Cinco minutos de pausa activa por cada dos horas de trabajo, en términos generales es un buen número mágico", aconseja.

Tanto el ortopedista Velásquez como Valentín González, asesor de la investigación y docente del grupo de investigación Cultura Somática, son enfáticos al afirmar que las pausas activas no pueden pensarse como una pérdida de tiempo o una baja en la productividad.

"Las empresas tienen que entender que el hecho de que un trabajador saque 10 o 15 minutos para descansar, no es una disminución en el tiempo real de trabajo", advierte el docente de la U. de A.

"Por una lado se incentiva la función laboral real del trabajador y por otro se previene las posibles enfermedades laborales que pueden derivar en incapacidades más costosas para las instituciones".

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